* Bebe agua constantemente a lo largo del día, sin esperar a tener sed.
* Preferiblemente beber en pequeños sorbos, aumenta la ingesta si hace calor o haces ejercicio, complementando con frutas y verduras.
* La mejor referencia es una orina clara, debes evitar bebidas azucaradas y alcohol, priorizando el agua y bebidas bajas en calorías para mantener el cuerpo equilibrado y prevenir la fatiga.
Bebe agua frecuentemente:
* No esperes a sentir sed; la sed ya es un signo de deshidratación.
* Lleva siempre una botella de agua contigo.
Pequeñas cantidades:
* Es mejor beber agua en intervalos regulares a lo largo del día que grandes cantidades de golpe.
Aumenta en situaciones específicas:
* Bebe más cuando haga calor, estés enfermo, o durante y después de la actividad física.
Come alimentos ricos en agua:
* Frutas (sandía, melón) y verduras (pepino, lechuga)
* contribuyen significativamente a tu hidratación diaria.
Usa la orina como guía:
* Una orina clara y pálida indica buena hidratación; si es oscura, necesitas beber más.
Elige bebidas adecuadas:
* Prioriza el agua. Café, té, mate y agua con gas son opciones aceptables en moderación.
* Evita refrescos azucarados y alcohol, ya que deshidratan.
Considera las comidas:
* Beber un vaso de agua antes de comer puede ayudar a controlar el apetito.
Cuándo prestar especial atención:
Personas mayores y niños: Tienen menor percepción de la sed.
Deportistas: Necesitan hidratación extra para compensar pérdidas por sudoración.
Embarazadas y lactantes: Tienen mayores requerimientos hídricos.
Enfermedades: Diarrea, vómitos o fiebre exigen una reposición importante de líquidos y electrolitos.
Señales de deshidratación:
Sed intensa, piel seca, fatiga, mareos.
Orina oscura y escasa.
Confusión, taquicardia o desmayos (requieren atención médica inmediata).
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